Jaime Icho Kozak

  • Licenciado en Psicología, por la Universidad del Museo Social Argentino, en Buenos Aires (1973, Argentina) y por la Universidad Complutense de Madrid (1979, España).
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Psicologo y Psicoanalista


Presentación de “ARTIFICIOS” en el Aula de Cultura de Caja Madrid en Alcalá de Henares el 24 de mayo de 1993

     Nuestro poeta nació en Alemania. Cursó estudios en Psicología y es Licenciado por la Universidad Complutense. Asimismo, se formó como Psicoanalista en Buenos Aires. Allí publica en 1968, a los 21 años, su primer libro de poemas, titulado PARA ALGUIEN EN ALGÚN LUGAR. Su poesía ha sido publicada en las revistas del Grupo Cero, “Apocalipsis Cero”, “El Indio del Jarama” y “Poesía más Poesía”, así como en muchas otras revistas nacionales y extranjeras. Es miembro de la International Writers and Artists Association y algunos de sus trabajos han sido traducidos al frances, inglés y portugués.

      En cuanto a su andadura y ámbito profesionales, Jaime Kozak, es Psicoanalista de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero de Madrid y Coordinador del Seminario Sigmund Freud y Psicoanalista en Alcalá de Henares. Posee, además, un amplio bagaje de libros científicos publicados como son: “Psicoanálisis del Psicoanálisis”, “Transferencia y Sentido en Psicoanálisis”,”Psicosis Infantiles”-tratamiento psicoanalítico” y, la obra más reciente, de 1991, “La mirada de los lobos”, que viene a ser un caso clínico de Sigmund Freud.

  Y es de justicia significar, también, en estas palabras liminares, la fecunda labor que desarrolla el Grupo Cero de Poesía en campo editorial y formativo: Ciclos de conferencias, Programas de radio, recitales, talleres de poesía y pintura, Seminarios, Escuela de Psicoanálisis, Consulta Médico Psicoanalítica, edición de libros y revistas(como las citadas El Indio del Jarama y Poesía más Poesía) etc. Una intensa actividad que se extiende a numerosas poblaciones extranjeras y españolas, entre las que se encuentra nuestra ciudad, Alcalá de Henares, en su área de influencia, creo desde hace unos cuatro años.

  Y ya, amigos, hemos de entrar en la materia de este encuentro donde está en juego la palabra poética que, pudiéramos decir, que es aquella que conduce a la expresión de los sentimientos desde una acción creadora que conjuga la experiencia, la emoción y el propio lenguaje y cuya razón de ser, entiendo está en ese ir dando testimonio del momento que nos ha tocado vivir.

   Muchísimas interpretaciones o definiciones se han dado sobre la Poesía y sus funciones y para muestra, les traigo la del admirado y destacado poeta/ profesor,  vinculado a Alcalá, Jaime Siles, que la atribuye los altos presupuestos de:

  1. Modificar el mundo
  2. La defensa de la dignidad del hombre

Opinión y cometidos que pueden coincidir con los del poeta uruguayo Mario Benedetti que considera que la Poesía “muerde por ser libre, fantasiosa, hermética, imaginativa, sugerente, íntima, esencial, intrínseca... Y por este motivo es por lo que la mayor parte del público prefiere la prosa”. Y continúa “Los poetas cuando escriben no son mudos. No hay un solo poeta que esté conforme con el mundo, lo cual provoca malentedidos entre  la gente que sí lo está. Cada poeta  modifica el mundo”.

  Y, pienso, que desde estas exigentes coordenadas puede ser que llegue Jaime Kozak con su libro ARTIFICIOS.

   Un título que nos parece sugerente que casi podemos desdoblar en Arte y Ficción, pero que nos quedamos con la definición de ARTIFICIOS que da el Diccionario de la Real Academia Española. “Arte, primor, ingenio o habilidad con que está hecha alguna cosa y, también, Predominio de la elaboración artística sobre la naturalidad.

  Y desde este título con el que Jaime Kozak levanta su poemario parece querer participar de la emoción estética de la Poesía en coincidencia con el Marqués de Santillana cuando la define- a la Poesía- como “fingimiento de cosas útiles, cubiertas o veladas con muy fermosa cobertura”.

   Cuarenta poemas constituyen el libro. Como si se tratara de una baraja de cuarenta cartas, o naipes, con las que Jaime, poeta y prestidigitador, nos está convocando a la magia, ala fantasía y a la ilusión. Y nos viene a deslumbrar con su juego de poemas/ naipes de azares y venturas donde la buena y la mala suerte impone su misteriosa influencia. En esta partida que, a diario, jugamos por la vida y donde él reparte cartas y tiene su jugada decidida. Y hasta puede que, también, la suerte echada.

   Cuarenta poemas, que nuestro poeta estructura en cinco estancias o partes. A saber:

     -Espejos
      -¿A dónde vas mi amor..?
      -Éxodos
  - Escala en el Infierno

  1. La razón de ser son las cosas hechas.

Comienza el libro con un poema titulado “Desde el espejo” donde ya Jaime Kozak nos introduce en esa poesía de pensamiento, de reflexión, donde el poeta se encuentra con su propia realidad, en ese ser y no ser, en esa vida/ muerte/ resurrección, en que se halla inmerso. En esa visión ideal que encuentra, a su medida, en los espejos. En esa introducción al Narcisismo, como dice Miguel Óscar Menassa en su libro Psicoanálisis del Amor, como afirmando: “legislar el narcisismo no quiere decir de ninguna manera abolir sus efectos”.

  Dice el poeta:
                        El que me mira desde el espejo
                        es mi medida.

                         A veces,
                         parece el cadáver que será.

                         A veces,
                         resucita. 

Y está con esos versos, como aproximándose, más o menos, a lo que Antonio Machado nos decía en sus “^Proverbios y Cantares”:”Más busca en tu espejo al otro/ al otro que va contigo” Y también:

Ese tu Narciso
Ya no se ve en el espejo
porque es el espejo mismo.

   Espejos en cuya superficie de frío azogue, Jaime Kozak, nos sigue argumentando su pasión amorosa, ordenando sus recuerdos. Como en este fragmento del poema “Un día, una noche cualquiera”:

Un día cualquiera ordeno mi memoria,
desfilan en carrusel nombres amados, los que fui.
..............................................................................
Antepasados, debatiéndose
en el reino de la absoluta quietud.
Multiplicando sombras
en el juego en que cada espejo
miente otra vez lo ya mentido.

  Una poesía que se refleja desde la intemporalidad, desde lo pretérito hasta el futuro, en una sucesión de imágenes transmutantes. En el poema “Habla sin dejar de desvestirte” dice:

Calmaba tu sed
en el tiempo que te peinabas
en el espejo de mis ojos.

Todo era posible en una nueva edad.
Ya sabes,
vengo del dos mil y es bueno que los milenios se junten.


  Pasamos de prisa por el libro en ese ir siguiendo su devenir y arribamos a “¿A dónde vas mi amor con tantos bríos? Que surge en la música del endecasílabo, casi con resonancias místicas:

Nacimos en tiempos de grandes acontecimientos
cuando una guerra o la peste
lanzaba sus vahos en la descomposición
o la muerte.

  Jaime Kozak, nos parece, retrocede a su infancia, vuelve a su pasado, a sus raíces; a un tiempo de éxodo familiar, de guerra e incertidumbre. Y, ahora, a través de los versos, de las palabras que estallan en la escritura se produce la catarsis, ese sentimiento de purificación o liberación que se suscita por alguna vivencia causada por la obra de arte.

  Se adivina por el poemario el latido de su autobiografía, acontecimientos lejanos que perviven en la memoria y que, ahora, afloran con su profundo testimonio en esta poesía, sumándose vida y arte en el hecho creativo.

  Y la voz de poeta resuena trágica, pero también sentimos su pálpito de esperanza al instante:

A MI MISMO
A mí mismo
orillas del mar en tu costado besan tus límites.
Entre muertos germinó la vida,
rezagada y solemne abre paso
en los humores del exterminio.
Arrogante y eterno el mar me llevó lejos,
arriba y abajo huyendo de asesinos,
vivo entre ellos, disimulando.
Mientras mí mismo, crece en sombras
soñando el momento de despertar
 y dejar de hacer el muerto.

   Alcanzamos el “ecuador” de la obra en ese tiempo poético denominado “Éxodos” y nos encontramos en un lírico peregrinaje del poeta, de imágenes marítimas, de un paisaje poblado de pájaros solitarios y multicolores, de golondrinas y alondras, y de pálidas flores en su pecho al atardecer.

   Extraño en otra tierra, desorientado en otros continentes, el niño aquel que fue, puede que esté mirando al cielo y al viento esperando volver a su paraíso perdido, tal vez con el poeta Jorge Guillén, cuando dice:

“Todo lo que perdí
volverá con las aves”

  Pero nos lo dice Jaime, en un hermoso verso:

El sol
todas las mañanas
anuncia el porvenir.

  Y sin embargo, su palabra nos conduce a otro tiempo desesperanzado, a los restos desolados de un naufragio, al redoble de las botas de los conquistadores y a la caída del águila. A la locura y el llanto. El poeta nos describe el dolor de su propia tragedia, su “Escala en el infierno”:

Buscando el crepúsculo
lento transcurrir entre formas
relámpagos de lobos
beben su sangre,
detienen en las pequeñas heridas
mis pasos.
Disfraces y fantasmagorías
para escalar en el infierno
la alucinación permanente,
sueño del moribundo.

  Desolado el poeta “en la lejana ciudad, al viento” aún reclama “Salvas y Artificios para los nuevos ídolos”.

  Finalmente, llegamos conducidos de la mano del poeta a la apoteosis del libro donde, solemnemente, afirma que “ La razón de ser son las cosas hechas”

“Publicar mis escritos después de años
mi fidelidad a ciertas palabras
me nombra en conversaciones anudadas
roces de cuerpos y fatigados corazones en el humo.

Algo me une a las palabras que se alejan de mí
la propiedad común de volver
la posibilidad discreta de aparecer
mientras volamos en vahos de luz.

  Planean por estos poemas finales referencias filosóficas y literarias muy concretas, la sombra de Jean Paul Sartre con “La Nausea” donde “nos muestra la situación humana reducida a un juego de absurda pasión” o la memoria de Antonin Artaud quitando la importancia al orden racional de las palabras con su Teatro de la Crueldad, de chillidos y gestos por liberar los sentimientos reprimidos. Y nos cita, también, al mítico Rimbaud quien un día dijo “quiero ser poeta y trabajo en hacerme Vidente”.

En este tramo final, el poeta camina inconstante entre la vida y la muerte, firme el pulso poético y consciente de su realidad vital:

“La muerte camina conmigo a diario
contempla, hora tras hora en su eternidad
lo que se estremece a mi contacto
haciéndome estremecer”.

  Es este un “rumor entre líneas”, pero “escribe silenciosos”, “fija vértigos”, toda explicación, -dice- mueve molinos en cráneos vacíos y escribe:

“Toco con mis manos lo que calmó mi sed,
veo a Dios replegado en los sueños”.

  Termina el libro con estos versos:

“Se puede ser absolutamente moderno
crear cánticos en todos los casos,
y armados de vigor y ternura,
entrar en las ciudades”.

   Tal vez, lo que importa es cantar, crear el ritmo ilusionado que encandile a los hombres, con su esperanza y su emoción, con su aire de libertad y su tensión amorosa. Decía Blas de Otero:

“Ando buscando un verso que supiese
parar a un hombre en medio de la calle”.

   Creo que eso es lo que persigue en ARTIFICIOS la poesía de Jaime Kozak. Comprometida con la historicidad, con nuestro momento histórico.

   Una poética que condensa en estas 66 páginas, en apretada floración, escenas del recuerdo o de ahora mismo, en un discurso unitario de alta intensidad expresiva y hondo lirismo.

   Unos versos donde el poeta se halla inmerso, a veces, en  su propia soledad y desamor, cercado por al hostilidad que genera la propia existencia.

  Versos que nos hieren con sus afiladas aristas, cruelmente. Versos que nos acarician con su son de terciopelo. Versos que nos enamoran o que cruzan como dulces meandros por nuestras intimidades. Versos para andar por los sueños. De Amor, de Vida y de Muerte. De duda y esperanza. Versos, también, intransitables por su aspereza o por su hermetismo, cerrados pudorosamente con un halo que les envuelve de oscuridad y por donde se adivina un fulguroso subjetivismo.

  Una poesía descarnada y pura, florida y hermosa, donde la idea surge en libertad absoluta, sin ataduras, que nunca nos va a dejar indiferentes por su carga emotiva.

  Sólo añadir, ya, mi felicitación a Jaime Kozak, por su acierto con este libro de ARTIFICIOS, que no sé si por casualidad o como símbolo lleva una ilustración en su portada, de gran riqueza cromática, original de Miguel Óscar Menassa, titulada: “Copa de Amor”.

Muchas gracias

Luis de Blas
Miembro de la Institución de Estudios Complutenses.