Jaime Icho Kozak

  • Licenciado en Psicología, por la Universidad del Museo Social Argentino, en Buenos Aires (1973, Argentina) y por la Universidad Complutense de Madrid (1979, España).
    Leer más

Contacto

Telefono:
91 447 02 84 / 607 95 57 62

Correo:
jaimekozak@hotmail.com

Links de Interés

Psicologo y Psicoanalista


Presentación del libro de Jaime Kozak “Manos forasteras”

Por Alejandra Menassa de Lucia

Manos forasteras es el título del cuarto libro de poesía de Jaime Kozak, le precedieron: Artificios, Si me vieras… y Jugar con ella, así como dos títulos de autoría compartida: Para alguien en algún lugar y Talleres de Poesía I.

Manos forasteras nos convoca hoy a esta fiesta de la poesía. Ella es siempre festiva. El autor del libro que presentamos hoy, nos dice: “Es necesaria la poesía, para que la efigie que hace tu hombre, aprenda a hablar”. La poesía no responde a la categoría de lo útil, sobre todo cuando la utilidad la miden los Estados, pero sí responde al estatuto de lo necesario, como aquellas necesidades que marca Marx en su pie de página del Capital: las necesidades en el orden de la fantasía.

Jaime Kozak realiza, con “dos endecasílabos bien puestos” como dice un verso tejido por esas manos forasteras, dos de las labores precisas para que la poesía lo mire a uno con buenos ojos:

- Mantiene correspondencia internacional con varios poetas contemporáneos y
- Lleva a cabo un trabajo de difusión, no sólo de la poesía que él escribe, sino también de la de otros poetas. Fruto de esta “promiscuidad internacional”, la poesía de Jaime ha sido traducida a varios idiomas: francés, inglés, portugués, italiano, sardo, griego y ruso.

Y esta transliteralidad del poeta nos conduce al título ¿Por qué manos forasteras? ¿Serán quizás las manos del poeta?, también en Novalis el poeta era el Egregio extranjero. La palabra forastero deriva del catalán Foraster y este a su vez del latín foras: fuera. Es el que viene de fuera, el extraño, el ajeno. El que vive en un lugar distinto de aquél que lo ha visto nacer y no estamos hablando del nacimiento del autor en el país Germánico y su paso por Argentina y actualmente su permanencia en España, aunque también, sino de la extranjeridad del poeta más allá de fronteras geográficas: ¿No es acaso el poeta el que nace en ese extrarradio del mundo que son las palabras escritas de otros poetas y que sin embargo no pueden dejar de formar parte del mundo, porque lejos de desprenderse de él, es el mundo el que se desprende de la poesía? El cuadro de portada, de Miguel Menassa, acompaña sin duda esta idea de foraneidad, e incluso de condición de extraterrestre del poeta, su título es ojo estelar.

El ejercicio poético no puede ser realizado en soledad, y el autor, que lo sabe, se rodea de otros para acercarse a Ella. En esa doble alteridad que permiten los talleres de poesía Grupo Cero, enclavados en la Escuela de Poesía, donde el lugar del coordinador pone en juego ese Otro que es la escritura de tantos poetas consagrados y eso nos permite tener otros, pares, compañeros. Jaime nos lo dice así: “Cuando una frase célebre entra en mí, aliento la esperanza de abrir un verso.”
Es clara la lectura de Vallejo, el propio autor asevera: “Cesar Vallejo me contempla” no sólo en el homenaje de citar sus versos bien con sutiles variaciones, bien textualmente: “El pan que no se equivoca de saliva” por “El pan que se equivoca de saliva” del gran poeta andino o “Nunca fue la salud tan mortal”, sino también en el toque surrealista y en el arrojo en la utilización de combinaciones poco usuales, como estos versos de marcado toque vallejiano, por ejemplo estas imágenes: “Acaso el dolor puede estar en la solapa” o “Crece hierba en los sustantivos”, o esta insólita adjetivación en el verso: “Este pulmón legislativo”.

También podemos observar la influencia del maestro más cercano: Miguel Menassa, director de la Escuela de Poesía Grupo Cero, a la que el autor pertenece, en el poema calles de España: el verso “He visto el don de nombrar flores luminosas en las íntimas tierras de Castilla”, está intensamente emparentado con el verso de la Patria del Poeta, de Menassa: “Decreto a la reseca meseta castellana, la patria del poeta, Arrancaré perfumes de tus rocas, como de flores de la estación del sur, y alguien dirá: antes de los colores del poeta, vos, eras gris y yo recordaré haberte pintado los labios con mi nombre.

Como todo producto Grupo Cero, la poesía de Jaime tiene entrelazadas en su estructura atómica, hebras de psicoanálisis. En una Escuela de Psicoanálisis donde la Escritura es mostración de la posición de ese sujeto en el saber psicoanalítico, el autor ha dado cuenta de su proceso de producción como psicoanalista con varios títulos, entre ellos: Neurosis, Perversión y Grupalidad, Medicina Psicosomática, Vigencia de Sigmund Freud - La Transferencia-, Psicosis Infantiles-tratamiento psicoanalítico-, La mirada de los lobos y Neurosis y Trastornos funcionales. Las resonancias analíticas de su poesía, las podemos ver en versos como:

“¿Porqué no golpear en las pesadillas?” “Y el álgebra del alma ¿cómo se conjuga?”, o este otro: “La palabra, precisa, aviva el ojo”, o esta conmovedora renuncia al primer amor en pos de la poesía:

“Nada conservo de los despojos,
perdidas alas de papel,
esas que cosía madre a mis espaldas,
zurcidora de vuelos imposibles.”

Quizás toda presentación pretende, aunque más como tendencia que como logro, despertar el deseo de lectura del libro, espero al menos haberme acercado a ello, termino con unos versos del poema Operaciones del ánimo, que parece anunciar lo que hoy podría pasarnos escuchando la lectura del poemario de Jaime Kozak:

“El poema
se acerca lentamente,
extiende su voz en mi cintura.
Sin anestesia, despliega
musicalmente
un sutil vuelo sobre la carne”